
Cuando era pequeña leí el cuento de un rey que propuso un reto a sus súbditos: como no tenía descendencia le daría el trono a quien le trajera un objeto único en el mundo. Los súbditos se afanaban en mostrarle los más insólitos objetos, pero de todos ellos existía al menos una copia.
Una chica (nosotras siempre tan inteligentes) se presentó ante el rey con las manos vacías.
El rey, extrañado, le pidió que mostrase su hallazgo.
Ella respondió: - Majestad, soy yo. Cada persona es única e irrepetible; no hay dos iguales. Así, pues, el objeto único en el mundo soy yo.
Y se convirtió en reina.
Una chica (nosotras siempre tan inteligentes) se presentó ante el rey con las manos vacías.
El rey, extrañado, le pidió que mostrase su hallazgo.
Ella respondió: - Majestad, soy yo. Cada persona es única e irrepetible; no hay dos iguales. Así, pues, el objeto único en el mundo soy yo.
Y se convirtió en reina.
Todo el mundo se merece, cuando menos, el beneficio de la duda... ¿lo entiendes, grandullona?
... de todas formas si lo que quieres es correr... te espero en la meta
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